Ayer vi una Smeg.
En persona, quiero decir.
Fue inesperado.
Ella estaba parada en un pasillo.
Yo andaba distraída...
Y me di de frente.
Casi lloro,
sobre todo al ver cierta etiqueta
llena de números que colgaba
de su tirador.
(No era la categoría energética
precisamente)
No me sorprendió.
Hacía mucho que le seguía la pista
y sabía en qué cifras se movía.
Aún así, casi lloro.
Más tarde,
cuando por fin conseguí dejarla atrás,
encontré a su hermana mayor.
A rayas de colores.
Y ahí sí,
lloré.
¿A alguien le sobra una Smeg?
Razón aquí.